Pequeños ajustes diarios con grandes resultados No necesitas una musa, necesitas una rutina. La creatividad suele imaginarse como un destello espontáneo, casi mágico, pero quienes la estudian coinciden en algo distinto: se entrena con hábitos pequeños y constantes, no con golpes de inspiración impredecibles. Escribir tres páginas a mano cada mañana, sin corregir ni pensar…
